Este proceso se lleva a cabo gracias a la rectificadora, una máquina utilizada para conseguir mecanizados de precisión que se puede utilizar tanto en dimensiones como en acabados superficiales de piezas de acero endurecido mediante tratamiento térmico, utilizando en estos casos discos abrasivos robustos llamadas muelas.
Las piezas que son sometidas a el rectificado han sido mecanizadas previamente en otras máquinas antes de ser endurecidas, dejándose solamente un pequeño excedente de material para que la rectificadora lo pueda eliminar con precisión y facilidad.
Existen varios tipos de rectificadoras: planas o de superficie (frontales y tangenciales), cilíndricas (externas, internas y sin centros), universales, especiales y con sistema de control CNC. Estas últimas reúnen una serie de ventajas con respecto al resto, como son la unificación de los movimientos para el rectificado de piezas en una sola máquina (superior, frontal e inferior), la mínima intervención del operario, su sistema de sujeción magnética, la disponibilidad de diversas formas de bancadas o mesas de trabajo, la mejora de los tiempos y la precisión del rectificado de piezas, el posicionamiento más preciso de las mismas, la posibilidad de programar coordenadas cartesianas y establecer la distancia exacta de rectificado de piezas, o el entorno cerrado son proyección externa de virutas, polvo o residuos.